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Jornada escolar continua y valoración social

3 enero 2010

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El profesorado en Finlandia, goza de un gran reconocimiento social.

Yo me pregunto,

¿Cuál puede ser la valoración por parte de las familias españolas, de unos profesionales que insisten en implantar un horario que muchos expertos en educación y muchas asociaciones de madres y padres consideran negativo para la educación de los niños, cuya aplicación no ha supuesto la obtención de buenos resultados académicos para muchos alumnos de las comunidades que llevan años con este modelo, pero que mejora notablemente las condiciones laborales del profesorado?

¿Cuál puede ser la valoración por parte de las familias, de unos profesionales que pasan meses elaborando un proyecto pero cuyas conclusiones no se basan en datos rigurosos, ni en información contrastable, que propone medidas de cuestionable eficacia para solucionar los problemas educativos de nuestro país (por ej.  acostumbrar a niños de 6 años al horario continuo para cuando lleguen al instituto, o crear puestos de trabajo aumentando la oferta de actividades extraescolares), pero que mejoraría la distribución de sus horas laborales?

¿Cuál puede ser la valoración por parte de las familias, de unos profesionales que piden a los padres que indiquen su nombre en la papeleta con su voto, en una votación para aprobar o denegar la jornada laboral continua a los maestros y profesores de sus hijos? 

¿Cuál puede ser la valoración por parte de las familias, de unos profesionales que se disgustan, enfadan, pierden las formas o se enfrentan a las familias que no se dejan convencer de las bondades de la jornada escolar continua?

El gran problema es que si esta valoración no resulta muy positiva, aunque que sólo se refiera a una minoría de profesionales, afectará por igual a todo el colectivo.

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Mariano Fernández Enguita es Catedrático de Sociología en la Uni­versidad de Salamanca y en el documento “¿Es pública la escuela pública?”   señaló:

“Desde luego, no todo es desolación. No es simplemente que haya excepciones, sino que hay muchos magníficos profesionales, educadores vocacionales que, con independencia de su mayor o menor conformidad con sus condiciones de trabajo, saben que el suyo es un servicio público y le entregan lo mejor de sí mismos. Es posible, incluso, que éstos sean la mayoría, pero lo característico de la situación actual de la escuela pública es que, a diferencia del periodo anterior (entre la transición política y 1988), se han visto desbordados por los otros. Igual que las malas hierbas se imponen sobre el trigo, le quitan el agua y le tapan el sol, así, los enseñantes sin vocación ni responsabilidad se imponen hoy a los que las tienen…” 

 

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8 comentarios leave one →
  1. María permalink
    3 enero 2010 9:01

    Rosario Ortega, es catedrática de Psicología de la Universidad de Córdoba:
    “Docentes, autoridad moral y autoritarismo”

    “La autoridad moral del docente debería no discutirse por ser, en cada momento, la mejor opción en el interior de la tarea común de enseñar y aprender. La autoridad moral -no el autoritarismo- se consigue logrando que los docentes se perciban como ciudadanos profesionalmente valorados, queridos y bien pagados, trabajando en escuelas bien equipadas, que disponen de los recursos, humanos y materiales….

    La autoridad moral del docente nace en su competencia para expresar su dominio de aquello en lo que tiene que hacer que el alumno progrese.
    Todo ello requiere esfuerzo. Esfuerzo de los docentes para desempeñar su rol con seguridad, creatividad y coherencia, convirtiendo su desempeño profesional en actos de autoridad moral y modelo de ciudadanía. Esfuerzo de los escolares para aceptar la disciplina del estudio y la convivencia democrática. Esfuerzo de las familias para confiar y respetar la escuela, acudiendo a ella con talante colaborador y la satisfacción de saber que sus hijos están en buenas manos…

    Nuestro sistema educativo tiene una debilidad importante en la función directiva y en la gestión de la vida social en aulas y centros. Es el momento de que ese pacto de Estado que se pide desde los partidos políticos asuma que la calidad pasa por disponer de una comunidad de docentes que se perciba a sí misma con un alto nivel de dominio y competencia en su desempeño profesional…

    Los docentes deberían ser la encarnación misma del espíritu de ciudadanía y autoridad moral, producto de la confianza que en ellos depositan la sociedad, las familias y el alumnado”

  2. Yoli permalink
    3 enero 2010 10:03

    En relación con la ley para dar autoridad pública a los docentes en Madrid, un profesor de Filosofía escribió en su blog:

    “… La autoridad no se gana invistiendo de galones o de euros al profesorado, no se gana por convertir un instituto en una mala traducción de un cuartel o una prisión. He visto ganarse autoridad con emociones, con acercamiento cordial y real, a alumnos especialmente difíciles. Me interesa mucho más esa autoridad que la que viene dada de fuera. Tengo serias dudas sobre si hemos perdido la autoridad o la hemos tirado nosotros mismos a la papelera del recule funcionarial. Y muchísimas más sobre la posibilidad de que la autoridad pueda venir dada por una ceremonia de investidura legislativa, venga de donde venga. O lo que es lo mismo, me interesa más la autoridad que nos ganamos los profesores que la que nos vienen a dar con medidas externas…”

    Este es el link: http://elblogdejuanjo.wordpress.com/2009/09/15/autoridad/

  3. Juanjo permalink
    3 enero 2010 22:05

    Uno de los problemas principales de nuestra educación es el déficit de los alumnos en lectura, y sin embargo, los proyectos de jornada continua no analizan este problema ni proponen solución alguna para solventarlo.

    Enrique Roca, director del Instituto de Evaluación del Ministerio, señaló en Magisnet com: “La escuela va a rechazar al que no lea a los nueve años. Si a los 9 años no aprendió a leer bien, ese alumno tendrá problemas de aprendizaje y la escuela le provocará rechazo”. Roca se basó en un estudio canadiense que indica que de los 6 a los 9 años hay que aprender a leer, de 9 a 11 años, leer para aprender, y de 11 a 16, compromiso y disfrute.
    El enlace: http://www.magisnet.com/noticia/4960/INFORMACION/enrique-roca-escuela-rechazar-lea-nueve-anos.html

  4. Pix permalink
    5 enero 2010 9:48

    En vez de unirse para conseguir una escuela pública de calidad, padres y docentes pierden el tiempo enfrentándose por un horario, mientras la Administración hace de árbitro.

    A menos que… : mientras padres y docentes pierden el tiempo y se enfrentan, no se unen para conseguir una escuela pública de calidad.

  5. Madre permalink
    7 enero 2010 11:52

    El proceso de cambio de jornada es una Caja de Pandora: cuando la abres, empiezas a reflexionar y descubres un montón de cosas que ignorabas sobre el funcionamiento nuestro sistema educativo.

  6. Erica permalink
    8 enero 2010 13:53

    Desde que mis hijos tienen la jornada continuada, tienen más deberes y lógicamente necesitan más apoyo extraescolar. Pero esto no lo explicaron los docentes ni en la reunión informativa ni en su proyecto. Esto lo descubren las familias después, una vez implantado el horario, cuando los tutores explican que los niños tienen más deberes porque deben tener períodos de descanso para estar atentos en clase, por lo que hay menos tiempo para terminar el trabajo y los niños tienen que llevarlo a casa.
    ¿No afirmaron los docentes que la jornada continua mejoraba el rendimiento de los niños? Si mejora su rendimiento, ¿por qué los niños tienen retraso en clase y más deberes en casa?
    Creo que es dañino para nuestro sistema educativo que los padres puedan tener motivos para desconfiar de la opinión profesional de los docentes.

  7. Madre permalink
    9 enero 2010 20:59

    Mariano Fernández Enguita: “La jornada escolar continua en España: dinámica y efectos”

    “Del otro lado está el profesorado, que, comprensiblemente interesado en la concentración horaria, se ha prevalido de su posición profesional para imponer, promover o, cuando menos, avalar su reivindicación por los padres, atribuyéndole unas excelencias que no estaba ni está en condiciones de demostrar y que contradicen lo que sabemos al respecto, que es poco pero es algo más que nada. El gran error de los procesos desarrollados en otras comunidades autónomas y, en general, de someter este asunto a un mecanismo de decisión colectiva, es que hay un grupo que es a la vez juez y parte, y ambas cosas con mucha intensidad, pues goza de un gran ascendente profesional ante los padres a la vez que está dispuesto a defender por todos los medios sus reivindicaciones. A la larga y en el fondo, se ha hecho un flaco favor a la profesionalidad docente.”

    En la p.28 de este documento:
    http://forteza.sis.ucm.es/profes/juanfran/crono/SIC_comunicaciones.pdf

  8. Familia permalink
    10 enero 2010 12:07

    En nuestro colegio el debate no fue posible. Los argumentos contrarios a la jornada continua de algunos padres parecían molestar a las maestras, que pronto hablaron todas a la vez subiendo el tono de voz. Esta manera de actuar ya la había visto en el consejo escolar, cuando un padre intentó defender un punto de vista contrario a una propuesta del profesorado. Y en ambos casos los padres no insistieron para no discutirse con el profesorado. La jornada continua no se implantó en nuestro centro, pero para siempre quedará la imagen que dieron las maestras en aquella reunión.

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