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Porque muchos padres prefieren la jornada partida para la educación de sus hijos (1)

30 mayo 2010

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Según un artículo publicado en La Razón.es, “España mantiene una de las tasas de abandono escolar más altas de la UE, con uno de cada tres estudiantes de secundaria (31,9%) que dejan las aulas antes de terminar.” Ante esta situación, muchos padres consideran que cualquier proyecto de mejora educativa debería aportar posibles soluciones para mejorar los resultados escolares de los alumnos e intentar reducir este porcentaje.

Sin embargo, si analizamos los proyectos de jornada continua, constatamos que la propuesta consiste únicamente en cambiar la hora de entrada y la hora de salida del colegio, y concentrar las horas lectivas por la mañana, pero no contempla ninguna medida para mejorar los resultados de los niños. Y si sólo cambiamos el horario, así sin nada más, sin implementar acciones preventivas y correctivas, es imposible que los resultados escolares mejoren.

En el artículo “El fracaso escolar se combate en Primaria”  publicado en El País, podemos leer:

Lo que está pasando con la educación no es tan difícil de entender. Ocurre como en la sanidad. Si al enfermo no lo atiendes a tiempo, empeora, te cuesta más caro su tratamiento y además su enfermedad se puede volver crónica. El enfermo es el alumno que en Primaria empieza a tener problemas de aprendizaje, algo bastante común. En casi todas las clases hay alguno. Suele tratarse sobre todo de dificultades relacionadas con la comprensión lectora y los cálculos matemáticos. El que se ocupa de detectarlo, aparte de su profesor, es el orientador. El tratamiento se llama de refuerzo y se lo da un profesor de apoyo. Pero si no se le da a tiempo, cada vez entiende peor lo que lee o lo que calcula en todas las diversas materias y, aunque avance, llega un momento (generalmente en 6º de Primaria o ya en la ESO) que ya no logra seguir. Especialmente si su problema le ha llevado a repetir algún curso y le ha desmotivado para seguir estudiando.

Una gran parte del 30% de los estudiantes que fracasa (no obtiene el título de la ESO, el mínimo que existe) ha pasado por esto. Los expertos no paran de repetirlo. El problema que más afecta al fracaso escolar está antes de la ESO. Y, si se le suman las dificultades de la adolescencia, la ESO (que se cursa entre los 12 y los 16 años) es la que paga el pato.

Es decir que si un alumno no termina Primaria con una base sólida, tendrá muchas dificultades para seguir en la ESO, y si se desmotiva, le será muy difícil evitar el fracaso escolar.

Si la finalidad de los proyectos de jornada continua es mejorar la educación de los niños, lógicamente, muchos padres se preguntan, ¿cuáles son los objetivos que se pretenden alcanzar y qué medidas concretas se van a tomar para lograrlos? El problema es que los proyectos de jornada continua no dicen absolutamente nada al respecto. Y un proyecto sin objetivos que alcanzar, ni acciones para lograrlos, ni una evaluación permanente y rigurosa para verificar la eficacia de las medidas adoptadas, no es un proyecto.

Es improbable que los cuatro desplazamientos diarios al centro, o la organización de las actividades extraescolares, o la conciliación familiar y laboral del profesorado sean unas de las causas de los problemas de comprensión lectora o de cálculo de los alumnos, o de la falta de apoyo a los niños con dificultades de aprendizaje. Y por mucho que las familias se ahorren dos viajes diarios, organicen mejor las actividades y que el profesorado tenga las tardes libres, los resultados de los alumnos no van a mejorar, sencillamente, porque ninguna de estas medidas tiene efecto alguno sobre las causas de los problemas.

Los padres de este grupo preguntaron en varias ocasiones a más de 4.000 docentes partidarios de la jornada continua por las mejoras educativas que acompañan este modelo y no recibieron repuestas. Entonces, si unos profesionales de la enseñanza no pueden demostrar que concentrando las clases por la mañana, los resultados escolares de sus alumnos pueden mejorar, ¿para qué implantar la jornada continua? Ningún estudio serio recomienda la jornada escolar continua, y muchas familias coinciden con la postura de las Federaciones de AMPAs y de los expertos que avisan que este modelo tiene muchos inconvenientes, entre otros, genera desigualdades ante la educación y discriminaciones. Finalmente, muchos padres estudiaron con la jornada partida y les fue muy bien, y no entienden la necesidad de arriesgarse a experimentar con un horario cuya eficacia no se puede demostrar.

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“… Pedro Rascón, presidente de la CEAPA, resume: “Al final, lo que supone la jornada continua es menos tiempo de clase. Y menos tiempo supone menos atención y peores resultados”…“  ( ¿De quién es la jornada escolar?  El País)

“… Por su parte, el presidente de la Confederación Nacional Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA), Luis Carbonel, … También se ha opuesto a la jornada escolar continua pues supone un «menor aprovechamiento» académico, ha asegurado, y la generalización del síndrome del «niño con llave», aquellos que llegan a casa cuando sus padres aún no han regresado del trabajo. Ha censurado también que los escolares españoles sean de los que más descansos vacacionales disfrutan, cuando están «a la cola» de Europa en resultados académicos…” (Los padres piden que se revise la duración de las vacaciones -La Voz de Galicia)

“CONFAPA Galicia aboga por la jornada escolar partida y se muestra insatisfecha con el desarrollo de la jornada escolar continua allí donde se ha implantado, pues constata que se pierden servicios complementarios y que los centros con transporte escolar no llevan a cabo actividades extraescolares ni programas de refuerzo educativo. Esta confederación considera “una barbaridad machacar a los niños, sobre todo a los más pequeños, con una jornada comprimida que les obliga a acudir al centro muy pronto y tener clase durante cinco horas seguidas”. (”La jornada escolar en la escuela pública – (Curso 2009-2010)”  publicado por la CEAPA)

“… la presidenta de CODAPA, Pilar Triguero, señala que son muchos los estudios pedagógicos que insisten en que la jornada continua o comprimida no favorece el aprovechamiento del tiempo por parte de los escolares, que se sienten más fatigados; por ello, estos análisis destacan los beneficios de la jornada partida y nosotros, desde la Confederación, apoyamos este tipo de medida porque estamos convencidos de que es lo más beneficioso y aconsejable para el alumnado.” (Revista CODAPA nº15 -2009 – Reportaje p.8)

“La jornada continua, planteada por los sindicatos de profesores, ha sido cuestionada por la Confederación Gonzalo Anaya. (…) Padres y madres defenderán el horario que sea más idóneo para la educación y desarrollo del escolar, y en ningún caso, aquello que es mejor, más cómodo o más práctico para los profesores. Por ello, avalados por estudios de pedagogos y psicólogos, padres y madres consideran que el horario concentrado no es adecuado para el rendimiento escolar de los alumnos ya que recomiendan combinar tiempo de actividad y de descanso. Por ello, argumentan que la jornada continua, acabaría por generar problemas de rendimiento escolar y de aprendizaje que elevarían aún más las tasas de fracaso escolar…” (Las AMPAs cuestionan la jornada continua escolar y STE-PV pide consenso – levante-emv.com)
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“¿Por qué defendemos la jornada partida? … Porque sabemos lo importante que es convivir para niños y niñas y cuanto más comprimida es la jornada menos tiempo hay de aprender de los compañeros, de jugar, en definitiva de compartir espacios lúdicos necesarios para el desarrollo psicológico del alumnado. Porque el alumnado tiene ritmos de aprendizaje distintos y los horarios comprimidos no son los más favorecedores para optimizar sus aprendizajes. Porque hay alumnado cuyas familias no podrían afrontar los gastos de las actividades extraescolares, por tanto se marcarían mas las diferencias. Porque para las personas con discapacidad, está demostrado que la jornada continua es más perjudicial porque necesitan una atención más metódica con respecto a los horarios, comidas, etc…” (Postura de la Federación Herrikoa ante la jornada escolar)
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“La jornada escolar partida es defendida por la inmensa mayoría de familias, no sólo de la escuela pública sino también de la concertada y no sólo en Aragón, sino en el resto del territorio, especialmente en aquellas zonas donde se ha implantado la jornada continuada, que ha supuesto una pérdida de servicios educativos importantes, como los comedores y las actividades extraescolares, así como una merma importante en la participación de las familias en los centros sin que además se mejoren los resultados académicos del alumnado…”  (Fapar defiende el actual modelo de jornada partida en los centros de Primaria – FAPAR Comunicación y Prensa)

 

“Hay un dato contundente: casi todo el profesorado es partidario de la jornada continua. Todo grupo laboral desea mejorar sus condiciones. El problema se plantea cuando esta mejora profesional puede redundar en un servicio público de menor calidad. Todos los sindicatos, tanto los de clase como los corporativos, son partidarios de la jornada continuada”  (R. Feito Alonso, Doctor en Sociología por la Universidad Complutense –“Tiempos escolares. El debate sobre la jornada escolar continua y partida” – Cuadernos de Pedagogía nº365)
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“Yo creo que la mejor jornada para los niños, la que corresponde a lo que biológica y psicológicamente es un niño, es la partida. Es la jornada que responde a sus ritmos naturales: espacios cortos de trabajo, descansos… Además, tiene que ver con lo que sabemos de los biorritmos: las peores horas del día, en términos de rendimiento, son las últimas de la mañana. Lo que ocurre es que ésa no es la única consideración. Para mí, el gran error es que con la enorme diversidad de niños que hay, la enorme diversidad de estructuras familiares y de ofertas paralelas o no a la escuela que hay, se pretenda discutir cuál es la mejor solución para todo el mundo. Eso, si pensamos en los padres. Si pensamos en los profesores, es simplemente una reivindicación sindical, que a mí me parece comprensible, pero ilegítima: no se pueden hacer avanzar las propias reivindicaciones laborales sobre supuestas teorías pedagógicas inexistentes.” (M. Fernández Enguita, Catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca – Entrevista publicada en La Nueva España).
 
“En los recreos los alumnos aprenden cosas tan valiosas como en las aulas, como bien saben los En los recreos los alumnos aprenden cosas tan valiosas como en las aulas, como bien saben los profesores. Los espacios de ocio son ámbitos privilegiados para educar en la afectividad, en la interacción social, en las aficiones, en la amistad. Estos recreos deben tener, pues, una duración que permita llevar a cabo juegos y actividades que exigen un mínimo de tiempo. La jornada que puede dar respuesta a estas necesidades no es desde luego la denominada jornada continua…”  (Elena Martín Ortega, Doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid – “Acabar antes, ¿para qué?”  – El País)
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“Hemos podido constatar que la implantación experimental de la jornada única en determinados centros educativos gallegos no conlleva mejoras relevantes en aspectos sustanciales de la calidad institucional de las escuelas ni en la calidad de la enseñanza; no en la medida en que los profesores expresan su satisfacción por esta jornada, y sus supuestos beneficios para el logro de una escuela cualitativamente mejor. Tampoco en otros aspectos para los que expectativas, motivos y realidades hacen visible la distancia que se establece entre lo que se expresa y lo que realmente ocurre. Por ejemplo: en la utilización del tiempo libre por parte de la infancia, las relaciones familiares, el rendimiento académico, la salud infantil, las oportunidades sociales y educativas de todos los alumnos, etc.; con datos en los que se muestran tendencias que debieran inducir más a la preocupación que a la autocomplacencia derivada de las opiniones mayoritarias»  (J. Antonio Caride Gómez -“El estado de la cuestión” en Cuadernos de Pedagogía, nº 221, p. 68 –  Revista de CEAPA Número 74, p.23)
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“No hay ninguna relación entre el tiempo y el rendimiento escolar -señala Gimeno- y si la hay favorece ligeramente, pero de manera significativa y constante, a la jornada partida” ( J. Gimeno Sacristán, Catedrático de Didáctica de la Universitat de Valencia – “Ni padres ni maestros han de decidir sobre la jornada” – Revista ESCUELA)
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“Está demostrado que los horarios de muchos institutos (de 8:00 a 3:00) son atroces para los chavales, tanto por la hora de inicio como por el hecho de ser tan intensos, lo que reduce el rendimiento y la atención.”  (Miguel Tomás Vila, Neuropediatra del Servicio de Pediatría del Hospital Francesc de Borja, Gandia – “A clase, una hora más tarde” – El Mundo.es)
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“En Andalucía, donde trabajo, poco de esto se ve en los institutos públicos. Funcionan bajo la modalidad de la jornada continua, que quiere decir que el alumno entra en clase y ya no sale hasta que se va a su casa para el resto del día. Es descorazonador contemplar como un púber o una adolescente es sentado a las ocho de la mañana y a partir de ese momento recibe una clase tras otras, hasta seis, casi sin interrupción. Se da la sensación de que la organización del tiempo escolar persigue que las instalaciones del instituto se empleen el menor tiempo posible, y puede parecer que se sigue un propósito: si la jornada escolar propiamente dicha no es muy agradable, no les quedarán a las chicas y a los chicos demasiadas ganas de volver por la tarde. La jornada continua es el indicador más claro de una forma de entender el trabajo…” (J. Martínez Montero, Inspector de Educación – “Participación Educativa” Nº2  (p.41), revista del Consejo Escolar de Estado)  
 
Post publicado por Aurora, Pedro, Vicente, Sofía y Cristina
(Madres y padres de alumnos del Grupo Jornada Escolar)
 

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One Comment leave one →
  1. 1 junio 2010 8:44

    Todo esto es consecuencia de unos pocos factores.
    Claro, cada uno de estos se dividen en muchos más. Pero creo que todo parte de unas pocas cosas.
    Para empezar, en este país — a mi me da que — no hay una voluntad política de crear un sistema educativo competente.
    A nivel global, los hinchas de cada opción política reciben los input suficientes que les hacen creer lo de “… ¿ves? si eso es lo que yo pienso … “.
    Pero no dejan de ser platos para tirarse en la contienda política.
    Como nadie es imparcial — y yo no voy a ser menos — aunque intentemos ponernos fuera de esa contienda e impregnarnos de un cierto caracter y distancia de ésta, siempre salen, en mayor o menor medida, nuestras preferencias.
    Pero, intentando hacer un ejercicio de inmunidad política se me ocurre que, desde la política cualquier poyecto educativo global se ve como (tantas otras cosas):
    – algo que tiene que permitir quedar bien con todos los sectores en juego
    – algo que sirve para, desde una posición partidista, usar para zancadillear al contrario
    – algo para … no hacer nada para mejorar el sistema Educativo, en definitiva.
    ¿Quedar bien con todos los sectores y tendencias? Bueno, alguien tiene que salir peor parado. Pero ¿se trata de quedar bien o de consensuar cual es la mejor forma de crear ciudadanos formados y bien preparados, para la vida laboral, pero también como personas cultas y con una base de conocimiento que les haga más libres?
    Claro, es que quizas eso es lo que no se quiere; consciente o inconscientemente.
    Para cualquier partido político es siempre mejor tener esos hinchas a personas que pueden llegar a curestionar hasta el último detalle de un proyecto político.
    ¡¡¡ Pues menudo lío !!! llegar a esa situación.
    Perdón, no digo que todo el mundo sea un hincha; pero ¿a que hay alguno de esos?
    Y usar cualquier tema, como es el caso de un proyecto educativo nacional, como moneda de cambio y zancadilla para parecer mejores ¿no es eso un poco vil?
    Pero tampoco parece haber voluntad social, de base.
    Cada uno queremos lo nuestro … que mi ninio vaya bien ….
    ¿No se nos ha ocurrido pensar que si todos van bien el nuestro puede llegar a ir mejor de lo que esperábamos?
    Total todos contra todos … y la casa sin barrer.
    Y esa forma tan inteligente de colaborar lo único que deja son fisuras en todas partes. Una de ellas, la jornada continua. Que los padres tengan que decidir la jornada de los maestros y estos pretendan convencernos que “… no es para ellos, es para los niños; que para ellos esa jornada es peor …”.
    Y, claro, como somo bobos, nos lo creemos.
    “… si lo dice Don Fulano o Doña Mengana … como no va a ser …”. Algo de eso también hay ¿no?
    Otros paises detectaron deficiencias hace años y evaluaron las razones y pusieron los medios para, ahora, años después, situarse en los puestos de cabeza.
    Nosotros no.
    Seguimos mal posicionados y, como no somos capaces de mirarnos el ombligo seguiremos igual. O peor.
    Porque cuando esas fisuras dan lugar a situaciones como las que crean las propuestas de cambio de jornada, todo o mucho se degrada, en lo que concierne a la comunidad educativa.
    Los españoles somos de hacer chistes de los demás. De buscar el lado cómico de otros.
    Otros pueblos, parece, hacen lo contrario: primero se rien de si mismos.
    Quizás debamos empezar por ahí.

    … lo sé, ¡¡¡vaya rollo!!!.

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