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Gestión de calidad en la enseñanza

10 junio 2010

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Después de tanto tiempo pidiendo a los maestr@s argumentos sólidos a favor de la jornada intensiva sin obtener respuesta, debemos definitivamente entender  que está admitido que lo que se busca es únicamente una mejora laboral. Por ello, en mi opinión, hay que dejar de hablar de engaños, manipulaciones, etc. Eso ya son hechos asumidos por dicho colectivo.

Como está claro que este blog es visitado por muchos maestr@s (tenéis esa posibilidad, que nos negáis a los demás respecto a vuestro facebook, aunque tampoco hace falta entrar para saber lo que pensáis…)  propongo plantear la situación desde una perspectiva de empresa, en la que:

  • La empresa, Colegios y Administración (como es habitual en las empresas públicas, muy mediatizadas por los sindicatos) no puede oponerse frontalmente a ellos, sobre todo en épocas de gobiernos socialistas con fuertes lazos de interdependencia con los sindicatos mayoritarios.  
  • Los asalariados, en este caso los maestros, son un colectivo fuertemente sindicalizado, con un objetivo único de mejora laboral. En este caso, reclamando una jornada laboral (aún) mejor para ellos. A algunos de ellos parece importales poco el producto que fabrican…  
  • Los clientes, en este caso, al tratarse de menores de edad, representados por sus padres, que pretenden “comprar” un producto de calidad. En este caso, una enseñanza de calidad que les garantice el futuro de sus hijos, que se concreta en una jornada escolar amplia que aproveche todas las potencialidades de los alumnos: la jornada partida.

Pues bien, ya que los clientes queremos una jornada escolar eficiente, la  partida, y los asalariados pretenden una jornada laboral (aún) más cómoda, la solución es desacoplar ambas jornadas. Los clientes no estamos interesados en la jornada laboral de los asalariados y algunos de ellos parecen no estar interesados en que la empresa venda un producto de calidad: la jornada escolar partida, por lo tanto:

  • Los asalariados deben de demandar a sus patronos, la empresa – y sólo a ellos, los clientes no tenemos nada que ver-   sus reivindicaciones laborales, la jornada intensiva.
  • Los clientes debemos demandar a la empresa un producto de calidad, la jornada partida.

De esta forma desaparecerían todos los debates actuales  entre grupos que no tienen nada que ver: asalariados y clientes de esta empresa que es la  Enseñanza Pública.

Si alguien piensa que es complicado desacoplar la jornada escolar de la laboral, le diré que el problema es SOLO de la Administración, el actual patrono aunque le pese. Aunque no tengo porqué hacerlo, hago algunas propuestas, basadas en no tocar la jornada escolar:

  • Jornada reducida para los asalariados que deseen trabajar sólo por la mañana o por la tarde
  • Jornada partida para los que no lo deseen, acoplada en este caso a la jornada escolar.
  • Jornada intensiva de mañana para otros asalariados, si se pueden usar horas sobrantes frente a la parte de mañana de la jornada escolar (a primera y última hora de la mañana porque los horarios de los niños y de los maestros están desacoplados) para otras actividades: tutorías, visitas de padres, etc.
  • Horas extras de los asalariados para cubrir horas de la tarde.
  • Contratar  nuevos asalariados para los horarios de la tarde, etc.

La solución que el empresario adopte no es problema de los clientes, siempre que se asegure la calidad del producto, aunque intuyo que le van a subir los costes laborales…

Por último, aviso para navegantes: si no se asegura la calidad del producto, se acabarán perdiendo los clientes, que se irán a otra empresa, en este caso, la ENSEÑANZA PRIVADA, que siempre tendrá claro este tema. Y si pasa eso, desaparecerán los empleos de estos asalariados.

Es una lástima que con todo lo que se ha luchado para equiparar el nivel de la enseñanza pública y la privada, se pretenda regresar a tiempos pasados…

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Entrada publicada por Pedro (Grupo Jornada Escolar)

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7 comentarios leave one →
  1. Aurora permalink
    10 junio 2010 21:25

    Claro, la alternativa que hemos tenido que escoger a los que nos han impuesto la jornada intensiva es tener que pagar los padres a otros profesores por la tarde (en academias, fuera del colegio) para completar la enseñanza de nuestros hijos, que se ha quedado incompleta en el horario de mañana.

    Este coste “extra” de los padres lo preferimos pagar dentro del espacio escolar, por las tardes, que es el sitio en el que los niños tienen que desarrollar su aprendizaje y desarollo de comunicación con los demás.

  2. 10 junio 2010 23:17

    Cuando alguien entra a trabajar en cualquier empresa se establece un contrato: el empleado ofrece su tiempo por una cantidad de dinero.
    Pero ese tiempo debe eficazmente empleado. Si no el empleado puede dejar de serlo.
    Si el empleado desempeña unas labores coincidentes con sus vocaciones todo es más fácil.
    Si hay una situación equilibrada: no hay explotación ni abuso por ninguna de las partes, entonces todo va como la seda.
    Pero, incluso en este último caso, el empleo no está garantizado plenamente. Pueden darse muchas circunstancias que terminen con la relación laboral.

    En la Administración, una vez que se consigue la plaza, sea por oposición o como sea:
    – ya no es necesario demostrar nada
    – no es necesario ser eficaz
    – nunca va a finalizar la relación laboral
    Se obtiene un puesto vitalicio se cumpla o no con las responsabilidades asociadas al puesto.
    Por supuesto que hay personas, en esas circunstancias, que día a día se ganan su sueldo.
    Pero ¿cuantas hay que no lo hacen?
    Y los maestros no iabna ser menos.
    Cabría preguntarse ¿cuantos maestros lo son porque querían serlo y cuantos por comodidad?
    Pues como comento más arriba, muchos que deseaban serlo y que, día a día, se siguen ganando su sueldo. Pero ¿y los demás? ¿como distinguirlos? Evaluando su competencia. ¡Ah! pero es que a ellos no se les puede valorar, ¡claro!
    Es curioso que una profesión que es uno de los pilares básicos de la sociedad no se equipare en todos los aspectos a otras de igual competencia: médicos, abogados, …, ingenieros de caminos, yo que sé.
    Al contrario: es una de las carreras, digamos, fáciles. No se exige una conmpetencia básica como para aquellas otras. Y ¿para Infantil? Menos aún. Curiosamente la etapa donde se forja una parte del éxito o del fracaso.
    Claro, otros paises que SI se miran el ombligo y son capaces de ejecutar cambios con el apoyo de todos o la mayoría, han tomado otros caminos.
    Y los rsultados saltan a la vista.
    Aquí aquellos en los que se apoya esa parte tan fundamental del futuro de la sociedad, parece, que más que asumir obligaciones, lo único de lo que son conscientes es de tener derechos, creo que demasiados.
    ¿Y sus clientes?
    No saben que es eso. Solo se ven a si mismos.

  3. Antonio V. permalink
    11 junio 2010 5:58

    La empresa, (gobierno) actúa así sin pensar en nada más o es posible que lo que se persiga sea crear ya desde la base las distintas clases sociales del futuro, quedando así la escuela pública encargada de crear a los trabajadores de baja cualificación y con bajo nivel cultural para tener facilidad a la hora de manipiularlos. Personas educadas en parte por la televisión y que en vez de actuar unidos o pensar en sus derechos piensan más en la liga de fútbol y las vaciones de verano.

    Mintras los colegios concertados, privados y privados de élite se encargarían de producir a los trabajadores de cualificación media-alta y alta.

    Si en este razonamiento tenemos en cuenta que en las zonas rurales solo hay un colegio y es público, ya podemos ver el Estado de igualdad que conseguiremos.

    Los maestros es posible que piensen que ésto es así, ya que algunos maestros que quieren jornada intensiva en su centro a sus hijos los llevan a escuelas privadas.

  4. 13 junio 2010 15:03

    Estoy bastante de acuerdo con todo lo dicho, pero me parece que hay un comentario que claramente sobra: “sobre todo en épocas de gobiernos socialistas con fuertes lazos de interdependencia con los sindicatos mayoritarios”.
    Para mí este es un blog que defiende un tipo de jornada porque considera que es mejor para la educación de nuestros hijos.
    Ya he leido más descalificaciones de las que me gustaría… pero si éstas se meten en el terreno político, yo paso y supongo que no seré la única. Quiero aclarar que no soy votante del PSOE.

    • Pedro permalink
      13 junio 2010 18:37

      Ro, por alusiones:

      Mi comentario sobre la interrelación entre gobiernos socialistas y sindicatos no es ninguna opinión, es un lamentable hecho que estamos viendo continuamente. En este caso, existen acuerdos “bajo cuerda” entre la Administración (socialista) y los sindicatos, acuerdos que se han materializado en conexiones “contra natura” dentro de la legislación que regula la organización escolar, que mezclan la “mejora de la calidad de la enseñanza” y la “mejora de la situación laboral de los maestros”. Es decir, ya parte la Administración del principio básico de que la jornada intensiva es una mejora de la calidad de la enseñanza, lo mismo que dicen los sindicatos, sin aportar ninguna prueba.

      Y, por cierto, se me puede considerar poco sospechoso de ir en contra de “principios socialistas”, cuando indico que:

      “Es una lástima que con todo lo que se ha luchado para equiparar el nivel de la enseñanza pública y la privada, se pretenda regresar a tiempos pasados…”

      Pues sí, Ro, lo que pretendo es no perder una enseñanza PÚBLICA de calidad, para que no haya discriminaciones entre españoles por nivel de educación de base. La enseñanza PRIVADA va a mantener su alto nivel de enseñanza, por lo que siempre mantendrá la jornada partida: entienden que es básica para aprovechar toda la potencialidad de aprendizaje de los alumnos. Si no nos resistimos, y asumimos el paso a jornada intensiva en la enseñanza pública como algo inexorable, veremos como se irá abriendo el diferencial de calidad entre la enseñanza pública y la privada, y todo el que tenga medios económicos mandará a sus hijos a la privada.

      Es una lástima para los que creemos en la igualdad de los españoles, que ya comencemos con estas diferencias de base en función de los recursos económicos de los padres.

  5. Aurora permalink
    13 junio 2010 19:51

    Estoy cansada de que a los que hablamos de “exigencia”, “esfuerzo”, “trabajo”, “disciplina”, y también, “calidad de la enseñanza”, “jornada partida”, etc. nos tachen de “gente de derecha”…

    Yo me considero de izquierdas, y no me parece incompatible con todos estos conceptos, ¿estoy equivocada?

    Y, por cierto, no me parece que haya ninguna descalificación en los comentarios de la entrada, son todo realidades, opiniones y propuestas constructivas muy convincentes. Espero que alguien de la Administración se ¨ponga las pilas” y recapacite…

  6. Pedro permalink
    20 junio 2010 19:14

    Leo en los periódicos que el ministro de Educación piensa impulsar una reforma educativa de la que uno de sus pilares básicos es “la mayor implicación de los padres en el proceso educativo”.

    Esta idea subyace en la progresiva cesión de responsabilidad de la Administración a los Centros, y de rebote a los padres, sobre la organización escolar, que conduce inexorablemente al paso a la jornada intensiva, por la presión de los maestros para mejorar laboralmente.

    Por otra parte, se recoge en los proyectos de cambio de jornada que uno de los problemas de los colegios es que “los padres descargamos excesivamente en el colegio la formación intelectual” (reciente comentario de Aurora en este foro).

    Además, es crítica común por parte de los maestros a los padres concienciados con la calidad de la enseñanza el que “los padres no quieren pasar más ratos con sus hijos, de ahí la oposición a la jornada continua” .

    Todos estos puntos, aparentemente inconexos, van en el mismo sentido: se pretende relajar la responsabilidad de la enseñanza por parte de los Colegios Públicos, y de los maestros que en ellos trabajan, y aumentar la responsabilidad de los padres en este tema.

    Este es el resultado principal de la jornada intensiva. Como dice Aurora: “los proyectos educativos que se limitan a cambiar la jornada a intensiva, comprimiendo todas las clases por la mañana, al final reducen los tiempos efectivos de cada clase. Se recortan minutos del inicio y del final. Esto hace que los temarios no se completen (muchos maestros, en voz baja, lo reconocen) y que los niños se llenen de deberes por la tarde, para completar huecos de aprendizaje de las clases de mañana. Así, se logra alcanzar el objetivo expresado en el proyecto de cambio de jornada: aumentar la responsabilización de los padres en la formación intelectual de sus hijos, al estar obligados a ayudarles mucho más que antes en los deberes”.

    La pregunta es: ¿están los padres, en general, preparados para asumir estas nuevas tareas que se les imponen? Las respuestas se deducen de las diferentes reacciones de éstos ante la nueva situación:
    •Unos se despreocupan, dejando que sus hijos ocupen su tiempo por las tardes con actividades “de ocio”, ayudándoles, si pueden, algo con los mayores deberes.
    •Otros completan con otras actividades “serias”, por la tarde, en academias privadas, las ineficiencias de la jornada intensiva de mañana.
    •Y otros, directamente cambian a sus hijos a Centros Privados, con jornadas de mañana y tarde, que les aseguren la calidad mínima de enseñanza que quieren para sus hijos.

    Conclusión, y en línea con el comentario anterior de Antonio: “es posible que lo que se persiga sea crear ya desde la base las distintas clases sociales del futuro, quedando así la escuela pública encargada de crear a los trabajadores de baja cualificación y con bajo nivel cultural. Mientras los colegios concertados, privados y privados de élite se encargarían de producir a los trabajadores de cualificación media-alta y alta”.

    Para terminar, esta potenciación de la Enseñanza Privada, a costa de la Enseñanza Pública, que es la única afectada por la pérdida de calidad de la enseñanza motivada por el paso a jornada intensiva, desgraciadamente ni siquiera afectaría a los empleos de sus asalariados, principales beneficiarios de esta situación. Como dice Vicente en comentario anterior: tienen “ un puesto vitalicio se cumpla o no con las responsabilidades asociadas al puesto”.

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