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Maestros japoneses

25 junio 2010

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Mientras en España muchos docentes dedican tiempo y esfuerzo para concentrar las horas lectivas por la mañana y de paso conseguir la jornada laboral continua, nos llama la atención este escrito de Mariano Fernández Enguita sobre los Maestros japoneses:

Ayer y anteayer entrevisté a tres maestros japoneses. ¿Saben cuánto trabajan? La primera, que lo había sido durante cuatro años y ya no lo era desde hace cinco, me dijo que entraba a las 7:00 (am, como es lógico) y salía entre 9:00 y 11:00 (pm, por supuesto: no tenía jornada continua y comprimida). La explicación: podría salir a las 5:00 pm, pero estaba en un barrio difícil (de viviendas sociales, familias pobres…) en el que impartía secundaria inferior (el equivalente a nuestra ESO, pero hasta los 15). Por la mañana y al mediodía, como era jugadora de tenis (no maestra especialidad tenis, ni deportes -la suya era lengua inglesa), daba clases de tenis, porque consideraban que el deporte era una buena forma de vincular a esos niños difíciles a la escuela y, en consecuencia, todos los profesores, todos, participaban en algún tipo de “club” (para actividades extraescolares en la escuela). ¿Y a las 17:00? A las 17:00, ¿cómo le ibas a decir a un padre que ha llegado la hora de marcharte y no le atiendes?, había que apoyar a algunos alumnos y era el tiempo que tenía para preparar las clases (en el colegio, mejor que en casa).

Ayer fueron dos maestros de una escuela acomodada, pública, sólo infantil y primaria, situada en un barrio acomodado, a tiro de piedra del palacio imperial. Le pregunto al director por los problemas del centro y me dice que uno de ellos es que tienen que trabajar… hasta las 9 o las 10 (pm, insisto). ¿Por qué?, inquiero. Porque desde que se suprimió la clase los sábados se concentra más trabajo los demás días, y aun así tienen que venir algunos fines de semana. Otro profesor me cuenta que llega a casa a las 22:00 y sale a las 6:00. “Son 24 horas, 365 días”, me dice, “pero ya lo sabía cuando lo elegí” Es una profesión dura que no aconsejaría a sus hijos, pero él no la abandonaría y cree que es gratificante (lleva veintiún años de ejercicio). Se queja, cuando le pregunto, de tener poco tiempo libre, y no piensa que el salario sea alto, pero está satisfecho porque le gusta.

Créanme que no hay nada lost (nor found) in translation.
No es que esté proponiendo una reforma del estatuto del profesorado en España, pero ¿no es asombrosa la diferencia? ¿Será que somos superiores? A la vista de lo que me rodea, cuesta creerlo. La próxima vez contaré algo más gracioso todavía.

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13 comentarios leave one →
  1. 27 junio 2010 0:45

    Entre unos extremos y los otros, creo, lo inteligente es encontrar el punto de equilibrio.
    Pero para eso no podemos tomar las decisiones a partir de:
    – si esta o aquella es la jornada correcta
    – si hay que enseñar esto porque se lleva, o aquello
    – y otro montón de sandeces a las que cada vez más, nos vamos acostumbrando
    Algún día alguien deberá pensar — o mandar pensar a los que saben — sobre que necesitan aprender los niños en cada etapa y porque.
    Y, después, acomodar las materias y las horas para que, un niño a lo largo de sus años de estudiante pueda aprender a aprender y aprender todo aquello que se considera útil y necesario.
    Y si hay que cambiar los horarios de algunos privilegiados, pues que se haga.
    ¿Que ese trabajo de estudio ya se ha hecho y ha dado lugar a alguna ley? la verdad, lo dudo.
    Porque ¿realmente un niñ@ necesita saber leer con 4 años? ¿Por que?
    ¿Y a sumar con 5? ¿Para que?
    ¿Estamos respetandolas pautas naturales de aprendizaje de los niños?
    ¿O solo estamos pretendiendo meter lo que quepa en el horario a que deja lugar la actual ordenación del panorama educativo — muy triste, por cierto –?
    Y luego unos a por lo suyo y a los niños que les den … morcilla.

  2. Antonio V. permalink
    1 julio 2010 17:47

    Qué pasaría si los maestros de aquí tuviesen las condiciones de trabajo que tienen los maestros japoneses.
    ¿Estaría tan solicitada la plaza de maestro en las universidades?

    Si no me equivoco se dan bastantes casos de estudiantes que se deciden por magisterio por las vacaciones que tienen y porque como dice Javier en el post de Cataluña les permite seguir con la vida de estudiante el resto de la vida.

    Bueno todos los maestros no son así, también hay algunos que tienen vocación, aunque ya se encargan los demás de reprimirles las ganas de trabajar.

    Ni tanto, ni tan poco, pero unas practicas en Japón para algunos no les vendrían mal…

    • 5 julio 2010 6:54

      Ni siquiera haría falta que su jornada fuera como la de los japoneses.
      Si la nota necesaria para estudiar Magisterio fuera en España la misma que en algunos paises a los que los profesores hacen tantas referencias — obviando, por supuesto, puntos como éste, que no les interesa publicar — seguro que no había tantos candidatos. Solo serían maestros aquellos a los que realmente les interesa ENSEÑAR.
      ¿Y para profesores de Infantil? lo mismo que en aquellos paises: que solo los mejores puedan dar clases a los niños en sus primeras etapas.
      Esto, seguro, ya sería un punto para mejorar sustancialmente.
      Ahora, la situación es que — sin ánimo de denigrar nada más que aquellos que se lo merecen — esta es una carrera de fácil acceso; carrera que, una vez terminada, si consiguen aprobar una oposición les da acceso a una situación privilegiada en absoluta asintonía con el resto de los trabajadores españoles, tanto funcionarios como empleados de la empresa privada.
      Todo lo demás son milongas.

      • Contradicción permalink
        5 julio 2010 11:34

        Si tanto os gusta el trabajo de maestro y es de tan fácil acceso (cosa que es real), ¿dedicaros a ello no?

  3. Para Contradicción permalink
    5 julio 2010 12:27

    Es curioso, pero cada vez que se habla del trabajo de los maestros, alguien sugiere a los padres que se hagan docentes.

    En realidad, los padres están diciendo que los maestros tienen unas condiciones de trabajo excelentes comparado con muchos otros colectivos, y que sin embargo, algunos de ellos (por suerte no todos), no dudan en perjudicar a la educación de muchos de sus alumnos y en falsificar la verdad para mejorar todavía más, sus ya excelentes condiciones laborales.

    Es muy triste, pero es la realidad:
    “Perjudicar a la educación de muchos de sus alumnos”, por ejemplo, todos los niños que por razones económicas no tienen acceso a clases de apoyo extraescolar para ayudarles a recuperar el tiempo perdido en clase con la concentración horaria (los deberes aumentan con la jornada continua).

    “Falsificar la verdad “, por ejemplo, el supuesto aumento del rendimiento de los niños que según muchos docentes está sobradamente demostrado pero que, cosa contradictoria, no pueden demostrar.

    Y la mejor respuesta que se les ocurre a estos profesionales, es sugerir a los padres dedicarse a la docencia…

  4. Antonio V. permalink
    5 julio 2010 17:19

    Hola Contradicción, aquí el problema no es que los padres queramos ser maestros, el problema es que hay inconscientes que acceden a serlo atraídos por las excelentes condiciones laborales, en vez atraídos por la vocación de enseñar a las generaciones futuras.

    Así pasa lo que está pasando, que cuando estos maestros que tienen como máxima el tener unas condiciones laborales lo más cómodas posibles acceden a la enseñanza generan problemas como los que estamos viendo en este foro; alumnos como rehenes, cambios de jornada escolar, abandono escolar…

    Aunque también hay maestros geniales que merecen todos los respetos.

  5. 6 julio 2010 23:30

    Hola Contradicción,

    Los maestros lo son — ¿o lo sois? — porque ellos han elegido ese empleo.
    Cuando alguien asume un puesto de trabajo también asume con este, responsabilidades.
    Yo tengo las mías, y las cumplo. Y, a menudo, sobrepaso (como muchos de los que andamos por aquí) el límite de nuestras responsabilidades. Pero lo hacemos. Si quisiera ser maestro lo habría sido. Pero para eso están ellos — ¿o vosotros? –.
    Otros, en cambio, ni siquiera quieren cumplir sus obligaciones ni son conscientes del papel que, ellos mismos, han elegido para si. Solo gritan pidiendo sus derechos. Pero ¿han acabado sus tareas para poder exigir extras?.
    ESO SI ES UNA CONTRADICCION Y, ADEMÁS, EL EJEMPLO MÁS PALPABLE DE LA NECEDAD.

  6. Contradicción permalink
    7 julio 2010 10:54

    Vicente no soy maestro soy ingeniero industrial. Para mi parecer sus labores han terminado, todo lo que les exigimos demás es voluntario. Yo no podría estar con niños por lo que respeto enormemente a aquellos que los aguantan, no solo a uno si no que como mínimo a 25 . Si no quieren hacer salidas me parece perfecto, no es su obligación. Su obligación es cumplir los objetivos que viene desde las leyes y ninguno de ellos es realizar salidas.
    En mi opinión creo que se desvaloriza la labor del docente. Como habéis dicho no son todos, sabemos que hay profesores que no merecen ningún respeto. Y creo que estos son una minoría, ¿no? Si son una mayoría y os veis capaces de hacerlo mejor, aguantar el poco respeto que se tiene hacia este colectivo, aguantar 25 niños todos los días cada vez más maleducados y todo eso, os animo a que seáis los próximos docentes aunque no tengáis vocación.

    • 8 julio 2010 10:59

      Se me han adelantado en mi respuesta.
      Efectivamente, con bastante frecuencia nos encontramos el comentario de “aguantar a x niños”, y este comentario me lo han hecho profesores.
      Si a su trabajo lo denominan “aguantar a x niños” creo, sinceramente, que se han equivocado de profesión. Aunque solo lo hagan como una referencia puntual a momentos puntuales.
      Y, sobre todo, porque con ese comentario, a menudo, parecen quererse situar en un nivel de dureza que, realmente, dudo que conlleve su trabajo. Puedo entenderlo en etapas como Secundaria o bachiller; pero no en infantil ni primaria.
      ¿Que es duro su trabajo? claro, y el de todos.
      ¿Es el único trabajo en el que hay un nivel determinado de presión y estrés? No. Hay muchos. Y, la mayoría, en jornadas de 8 o más horas. De 1770 horas anuales. Y, en muchas ocasiones — más, en estas épocas — con el estrés añadido por la incertidumbre por el mantenimiento del puesto de trabajo.
      ¿Que desvaloramos la profesión docente? Absolutamente NO.
      Lo que muchos desvaloramos es a aquellos docentes que no cumplen con sus responsabilidades, las de uno de los pilares básicos de la sociedad y, diría más aún, la democracia y la libertad.
      Son muchos, muchísimos de ell@s que no conscientes de la responsabilidad que voluntariamente han asumido, denostan y desprecian a los padres si no dicen que SI a todo sin más explicaciones. Te podría contar lo que dicen algunos maestros de mi solo por no estar de acuerdo con ell@s ¿son est@s individu@s los que deben formar a nuestros niños?
      ¿Que hay much@s competentes y comprometidos? si.
      Pero me temo, por lo que voy viendo, que cuando son minoría sus voces bajan por mantener su supervivencia en el grupo.
      ¿Que deben aguantar a niños cada vez más maleducados? seguimos hablando de Infantil y Primaria. Siento discrepar pero, aún conociendo algún niño así, no veo que sea un fenómeno en aumento.
      Si estaría de acuerdo en que hay muchos padres que necesitarían formación de padres. En verdad, todos la necesitaríamos.
      Pero lo que también te digo es que entre los docentes públicos falta mucha vocación. Y educación. Y respeto a las discrepancias. Y saber discutir y dialogar. Y, evidentemente, con esas ausencias, dificilmente pueden enseñarles esas habilidades a nuestros hijos.
      Y ante todo esto ¿cual puede ser nuestra opinión y posición?
      Y sobre el ánimo de ser docentes, afortunadamente me dedico a algo que me gusta y satisface. Eso mismo espero de los maestros de nuestros hijos, pero es lo que, a menudo, echo en falta. No quiero ser maestro, pero ellos han decidico serlo; pués lo que quiero es que quienes lo son realicen y cumplan con sus obligaciones.
      Y los que siguen pensando que “tienen que aguantar a x niños” deben buscarse otra profesión.

  7. Para el ingeniero industrial permalink
    7 julio 2010 13:50

    Siento discrepar Contradicción, pero a un maestro no se le paga para aguantar a unos 25 niños, sino para enseñarles a leer, escribir, sumar, restar, resolver problemas…

    Las salidas, tal vez, no son una obligación, pero los buenos maestros saben que son importantes para el desarrollo integral de la educación de sus alumnos, y aunque no todos están de acuerdo con esta medida, negarse supone encontrarse con la oposición de sus compañeros de trabajo.

    Ignoro si los maestros que no se merecen ningún respecto son una minoría, aunque espero que así sea. Lo que sí sé, es que hay muchos, demasiados docentes muy ansiosos por conseguir la jornada laboral continua, y que a estos docentes no les importa engañar a los padres para “vender” la jornada continua y conseguir que voten a favor del cambio de horario, y todos estos docentes, no se merecen ningún respecto.

    Y ves como tenía razón, y que cada vez que se habla del trabajo de los maestros, alguien sugiere a los padres que se hagan docentes. ¡Qué manía!

  8. 8 julio 2010 21:45

    Contradicción, yo soy también ingeniero industrial, ¡qué casualidad!, y me identifico totalmente con las respuestas que te han dado más arriba. No tengo ningún interés en ser maestro, lo que quiero es que los maestros de mis hijos cumplan su compromiso con la sociedad y aseguren una buena calidad de educación para ellos. Te recuerdo que algunos tendremos que trabajar en la “economía productiva” para que se generen suficientes recursos en nuestra sociedad para mantener el sector de servicios. Esto se llama “división del trabajo”. ¿Te suena?.

    Y en la “economía productiva” muchos podríamos tener motivos para quejarnos. No es fácil “aguantar” cientos de personas en una fábrica, cada uno te viene con un problema diferente, soportando un nivel de estrés que para cualquier maestro sería inconcebible, y no cinco horitas diarias sino el doble, y no 170 días al año, sino 250 o más. . Sin contar guardias, fines de semana, festivos, etc. y sufriendo duras evaluaciones de la calidad de mi trabajo, con el riesgo del paro a la vuelta de la esquina si los resultados no acompañan. No, no tengo nada que “envidiar” de la “capacidad de aguante” de los maestros, porque no tiene nada que ver con la que yo tengo en mi vida laboral. Pero no me quejo, yo he elegido mi vida y acepto mi decisión. No voy por ahí pidiendo a otros que se “dediquen a ingeniero”, que se van a enterar. ¡Ya basta!

    Por cierto, algo que es común a la mayoría de maestros que han intervenido en este blog es su deficiente gramática, tanto sintaxis como ortografía (increiblemente, por el ramo al que pertenecen). No es el caso generalmente de los ingenieros industriales como yo. Por ello, sospecho bastante de tu identificación como perteneciente a este colectivo, más bien te sitúo en el otro. Si fuera así, soy yo el que te “invitaría a ser de los próximos ingenieros aunque no tengas vocación”.

    Por supuesto, es broma y sería inverosímil, si fueras maestro no tendrías la nota de corte para acceder a estos estudios…

  9. 14 septiembre 2010 2:17

    tengan mejores respuestas no?????????????

    • Pablo821 permalink
      14 septiembre 2010 11:25

      ¿Por qué? ¿Quieres otras respuestas porque éstas no las puedes rebatir?

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