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Los “tardoestudiantes” se quitan la careta

6 julio 2010

pens diaCada año, en muchos colegios de este país, las comunidades educativas se enfrentan por el tema de la jornada continua. Estos enfrentamientos han alcanzado su cénit con los sucesos de Cataluña, llegando los alumnos a convertirse en rehenes de los maestros en sus reclamaciones de una pequeña porción de jornada intensiva (dos semanas de junio).

¿Cuál es el motivo de este chantaje y de estos enfrentamientos? ¿Por qué el colectivo de maestros está llegando a posicionarse de una forma a veces tan virulenta en contra de los intereses de los niños. ¿Dónde ha quedado su ética profesional? ¿No debiera ser objetivo común de ambos colectivos el asegurar la mejor calidad de educación para los niños, que les evite el fracaso escolar y les asegure un futuro aceptable?

Como se dice en un comentario de este blog: “Y cuando unos docentes escriben alegremente que quieren la jornada continua para comer en casa y no tener que utilizar el “Tupperware”, por los “beneficios de la siesta”, porque están “harticos de hacer viajecitos al cole”, porque “esperan poder disfrutar de la jornada continua antes de jubilarse”, porque “no trabajar por la tarde es un sueño y debería de ser una realidad”, porque “el profesor o maestro también tiene familia e hijos con los que se debe conciliar”, y que como “es difícil luchar contra las familias porque no entran en razón” uno de vuestro compañeros propone “hacer una huelga general, pero de las gordas. cuando los padres tengan k aguantar una semana seguida a los crios, veremos a ver si nos escuchan”, creo que estos padres tienen el derecho de saber por qué razones sus comunidades educativas se enfrentaron, se fracturaron y se perdió la confianza para siempre en el profesorado de sus centros”

¿Por qué hay docentes que en vez de argumentar su postura, suelen limitarse a insultar a los padres acusándoles de desentenderse de la educación de sus hijos y de no querer ocuparse de ellos? ¿Quizá porque carecen de argumentos para defender su posición?

Con los hechos actuales parte de dicho colectivo se quita la careta y muestra su cara más desagradable: no sólo buscan únicamente mejoras laborales sino que, además, para conseguirlo se atreven a perjudicar a sus alumnos para satisfacer sus intereses.

“Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo”, decía el gran general chino Sun Tzu  en “El Arte de la Guerra”. O “Para conocer a tu enemigo y su estrategia, tienes que convertirte en tu enemigo”. Nosotros los padres no queremos tener enemigos, ni siquiera oponentes, sólo queremos lo mejor para nuestros hijos, una educación de calidad que les permita tener un futuro y evitar el fracaso escolar. Sin embargo, se interpone una parte de este colectivo, que por tal motivo se ha convertido en oponente: los maestros de nuestros hijos. ¡Quién lo hubiera dicho hace unos años! Por fortuna no son todos: todavía quedan maestros dignos de admiración y con vocación de enseñanza.

Es necesario reflexionar sobre las características de esta parte de este colectivo, el de los maestros vociferantes, para conocerlo y adivinar sus objetivos y su estrategia futura. En mi opinión, se trata de estudiantes de nivel medio-bajo, con notas de acceso a la universidad en la banda inferior, que acceden – no se atreven a más-  a una carrera corta, “ligerita” en comparación con el resto, que potencialmente les asegura un futuro “amable”, con unas condiciones laborales muy buenas, sobre todo en tema de horarios y vacaciones. Estas condiciones se redondean si se pasan unas oposiciones “suaves” (nada que ver con el opositar “pa notario”…), que además les permitan asegurarse un puesto de por vida, sin evaluaciones de rendimiento ni riesgos laborales.  En definitiva, un “chollito”. Me dice mi hijo, actualmente en la Universidad, que a esta carrera se la llama la de “pinta y colorea”, tales son sus tareas y proyectos, mientras los demás, con las ecuaciones diferenciales a cuestas… Estas cosas deben marcar mucho…

Este colectivo de “maestros vociferantes”, que insisto, no son todos…, me recuerdan a los alumnos “alegres y despreocupados”, de los que siempre hay un grupito en cada clase, tanto en el instituto como en la universidad, que presionan para reducir clases, inducir a huelgas, obligando a dejar incompletos los temarios. No se dan cuenta de que “están segando la hierba debajo de sus pies” al limitar su formación, de lo que después se quejan en su etapa laboral.
Como ya indiqué en otro comentario, estos “maestros vociferantes” siguen siendo alumnos, no han salido aún de las aulas ni se han enfrentado a la vida profesional como el resto de trabajadores. No se han enterado de que ya acabaron sus estudios y mantienen el esquema mental de los alumnos “en activo”, es decir, vacaciones “infinitas” y jornada limitada a pocas horas. No pueden entender que el resto de trabajadores trabajemos cuarenta horas semanales y sólo tengamos un mes de vacaciones. Como analogía con los últimos representantes del régimen anterior, que se resistían a aceptar la realidad y no que se acabaran sus privilegios, a los que se les denominaba “tardofranquistas”, se me ocurre que a estos “estudiantes tardíos” se les puede denominar “tardoestudiantes”.

Como muestra de lo que podrían ser sus esquemas mentales, presento un “diálogo virtual” entre dos de estos maestr@s, mientras están dando buena cuenta de su fiambrera, en algún sitio del colegio, en esas “dos horas interminables entre la jornada de mañana y de tarde”:

–  No lo aguanto más, Paco, qué pesadas se me hacen estas dos horas, con lo bien que estaría yo ahora en mi casa.
–  Tienes razón, Ana. Total por sólo dos horas que nos quedan de clase en el día…
–  Sí, habría que hacer algo. Imagínate que “guay” si colocáramos las cinco horas de clase todas seguiditas por la mañana. Después, nos iríamos a casa y a vivir la vida, a conciliar con la familia, que es lo que se lleva hoy día.
–   Ana, ¡has dado con el “huevo de Colón”! ¿Y si nos montamos un foro en internet, lanzamos la idea y a ver si cuaja? No creo que haya muchos maestros que estén en contra de mejorar nuestro horario laboral.
–  Vale, Paco, lo vamos a montar y a ver qué pasa. Pero estoy pensando que a algunos tal vez no le guste. Pueden decir que serán cinco horas casi seguidas de clase, que obligarán a reducir mucho los recreos y todos sabemos de la utilidad de esos periodos de reposo entre clases para sedimentar lo  que acaban de aprender los niños.
–  Tienes razón, Ana. Habrá que lanzar la idea como una mejora educativa. Si se dan cuenta que  lo que buscamos es una mejora laboral estamos listos… Por ejemplo, podemos decir que así los niños tienen toda la tarde para dedicarse a otras cosas, podríamos llamarlas, para que parezcan útiles, “actividades extraescolares”. Además con esto tendremos el apoyo de mucha gente que sacará algo de todo esto, por ejemplo, las academias.
–   Sí, y además, hay que vender que las clases de la tarde no sirven de nada, que los  niños están dormidos. Aunque no sea verdad, sonará verosímil para muchos.
–   Tenemos un punto a favor: muchos padres que no quieren desplazarse al colegio cuatro veces, y además, ¡somos los maestros de sus hijos! Muchos ni se cuestionarán el tema porque tenemos ganada su confianza.
–  Y el resto de padres, los que no se dejen manipular, los tenemos pillados , al tener nosotros a sus hijos a buen recaudo durante varias horas al día…
–  Y qué pasará si con el tiempo, una vez que tengamos implantada la intensiva, se comprueba que no funciona, y que aumenta el fracaso escolar?
–  Bueno, Paco, para esto necesitamos ganarnos a los sindicatos. Si nos apoyan, una vez implantada la intensiva se verá como una conquista laboral. A ver quién se atreverá a ir en contra de la clase trabajadora. Desde luego, la Administración, no…Además, somos nosotros mismos los que vamos a evaluar si tiene éxito o no…
–  Cierto, Ana, y en todo caso lo que pasaría es que nos propondrían hacer horas extras por la tarde para volver a la situación actual. Que serían voluntarias: quien quiera, que se apunte, y quien no, a aburrirse en casa y a hacer la siesta, que nos lo merecemos…
–  ¡No perdamos más el tiempo! ¡Al facebook! ¿Se acabaron las tarteras!

Si es que son como niños, estos TARDOESTUDIANTES…

 

Post publicado por Javier (Grupo Jornada Escolar)

 

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11 comentarios leave one →
  1. Antonio V. permalink
    9 julio 2010 17:17

    Javier me ha gustado como has enfocado el post de los “tardoestudiantes”.
    Estoy de acuerdo en todo, además cuando dices que en tu opinión es una carrera ligerita y todo lo demás, creo que das en la clave del por qué de su comportamiento. Son un colectivo que durante generaciones fueron semidioses pero ahora se encuentran con padres más preparados que ellos capaces de contradecirles con mejores argumentos, esto implica que tengan cierto complejo de inferioridad y ¿qué le pasa a los niños cuando se sienten inferiores y no llaman lo suficiente la atención?… Pasa lo de siempre, que deben hacer alguna trastada para hacerse oir y esto es lo que hacen, trastadas de adultos con mentalidad de niños.

    • Myriam permalink
      10 julio 2010 6:59

      En el proyecto de nuestro colegio que fue redactado por el equipo de dirección había escrito textualmente “padres de nivel medio bajo” Todavía, me estoy preguntándo si lo decían por eso de que “el ladrón se cree que todo el mundo es de su misma condición” o simplemente era para justificar la baja del nivel educativo que hemos notado después de la implantación de la jornada continua.

      • 10 julio 2010 11:06

        Myriam, será porque ellos se consideran por encima de todo quisque.
        Y, en verdad, deberían estarlo, al menos en la posesión y transmisión a sus alumnos de ciertos valores.
        Pero, por desgracia, creo que, al menos en un gran procentaje, están muy lejos de eso.

  2. Antonio V. permalink
    11 julio 2010 5:41

    En mi colegio todos los maestros son jóvenes, sin hijos y se creen con derecho a todo, ya que nunca les ha dicho nadie a nada que no y siguen con la mentalidad de tardoestudiantes. Además en la carrera hacían lo de pinta y colorea como dice Javier, o lo de corre corre que te pillo (especialistas en educacón físicia) o lo de tocar los pajaritos con la flauta (especialistas en música).
    Estos especialistas con oposicines o interinos llegan a colegios como el mío y cuando está ocupada la plaza de su especialidad (lo cuál es bastante frecuente) se dedican a dar matemáticas, lengua, cono… de ésta forma alcanzamos los niveles educativos que tenemos.
    Cuando nuestros hijos llegan a casa tenemos que estar los padres dedicándonos dos horas de media al día para hacer deberes y explicarles temas para intentar salvar las carencias del colegio. Ahora con la jornada continua han prometido a los niños que no habrá deberes, ya veremos que pasa, aunque es fácil de imaginar.

  3. Santiago permalink
    16 julio 2010 16:57

    Señores, me sorprenden estos comentarios. ¿En qué guerra estamos? La cuestión de la jornada está resuelta por diversos investigadores. Existen opiniones encontradas sobre si es mejor o peor que la jornada partida. Pues como todo, depende. Una investigación de un compañero pedagogo aclaró que no hay diferencias significativas entre una y otra, al menos en atención y memoria, que es lo que midió el estudio. Yo defiendo la jornada continua porque tengo la suerte de poder planificar el tiempo de mis hijos y su educación de mejor forma. Porque se trata de eso, de la función de los padres, que con la jornada continua adquiere mayor protagonismo, se tiene más tiempo, para enriquecerlo o para perderlo. Comprendo que no todos los padres disponemos de flexibilidad horaria, ni tampoco la valentía de rechazar otros intereses y cambiarlos por TIEMPO para nuestros hijos.
    Creo que ustedes tienen un problema de atribución causal. Mediten sobre ello.

  4. Respuesta para Santiago permalink
    17 julio 2010 5:47

    Si la investigación de tu compañero pedagogo concluye que no hay diferencias significativas entre ambas jornadas, ¿por qué el profesorado afirma e insiste en que el horario continuo mejora el rendimiento y la educación de los niños?

    ¿Tendrá alguna relación el hecho de que si los docentes convencen a los padres de aprobar el cambio de horario, el profesorado consigue la jornada laboral continua, mejorando considerablemente sus condiciones de trabajo?

    Ves como estos padres tienen razón: el problema de la jornada continua es que unos docentes (no todos afortunadamente) hacen pasar por una mejora pedagógica lo que en realidad es una mejora de su horario laboral.

    Así que estás confundido, aquí no hay ninguna guerra, sólo unos padres denunciando a unos profesionales (como dije, no todos) que no dudan en perjudicar la educación de muchos de sus alumnos para mejorar sus condiciones laborales.

    Y el insulto no es ningún argumento para defender una postura, así que si no sabes hacer nada mejor que decir que los padres que prefieren la jornada partida tienen otros intereses que pasar tiempo (en mayúsculas) con sus hijos, eres muy poco creíble. Deberías meditar sobre ello.

  5. Pedro permalink
    17 julio 2010 17:30

    Otra respuesta para Santiago:

    ¿De qué guerra hablas Santiago? Aquí sólo se vé un conflicto de intereses de un colectivo, el de los maestros, que, manipulando a los padres, quieren mejorar sus condiciones laborales. ¿Cómo? Reduciendo el TIEMPO a dedicar a sus alumnos. ¿Has leído la entrada sobre los MAESTROS JAPONESES de este blog? Te recomiendo su lectura.

    En un tema estoy de acuerdo contigo: cuando dices que ” La cuestión de la jornada está resuelta por diversos investigadores”. Efectivamente lo está, de lo que puedes documentarte extensamente en este blog. Montañas de información que demuestran la superioridad de la jornada partida, y reiteradas peticiones a los maestros para que aporten información sobre la posición contraria, sin resultado. ¿Por qué?, porque no la hay… Pierde un poco de ese TIEMPO que te sobra y documéntate, te lo ruego.

    Como tú dices: ” Porque se trata de eso, de la función de los padres, que con la jornada continua adquiere mayor protagonismo, se tiene más tiempo, para enriquecerlo o para perderlo. Comprendo que no todos los padres disponemos de flexibilidad horaria, ni tampoco la valentía de rechazar otros intereses y cambiarlos por TIEMPO para nuestros hijos”. Es vergonzoso que los profesionales de la educación os queráis quitar de enmedio, reducir vuestro TIEMPO de dedicación a vuestros alumos, a vuestra profesión, y se lo pretendáis endosar a otros, en este caso los padres. Y cobrando igual, por supuesto…

    No, Santiago, lo que queremos los padres es que los teóricos profesionales de la educación os dediquéis todo el TIEMPO necesario a hacer vuestro trabajo, que al menos debiera ser el que tenemos el resto de los trabajadores: ocho horas diarias, 250 días de trabajo al año y un sólo mes de vacaciones. Verás que, si echas cuentas, tienes TIEMPO para dedicarle todo lo que necesitan tus alumnos y para muchas más cosas, por ejemplo, formación, etc.

    Para terminar, ¿qué estás haciendo ahora, Santiago? Yo estoy de guardia, y el lunes, cuando la termine, de vuelta al trabajo, de sol a sol. Sí, Santiago, esta es la vida del resto de trabajadores, incluso en julio. Alucinante, ¿verdad?

    Y todo esto, todas vuestras prebendas y vuestras manipulaciones no me preocuparían si no fuera porque afectan directamente a la calidad de la educación que recibe mi hijo. Santiago, te pago con mis impuestos para trabajar, como yo lo hago. Hazlo. ¿Por qué? Porque tú eres el profesional y tú eres el que cobra por ello. Y porque no todos los padres están capacitados para cubrir el hueco de TIEMPO del que queréis desprenderos vosotros, respecto a la enseñanza de nuestros hijos.

    Así que, te ruego que dejes de insultarnos y trabaja, que para eso te pagamos…

  6. Javier permalink
    10 septiembre 2010 10:21

    Hola a todos, de vuelta de mis tres semanas de vacaciones (sí, señores maestros, sólo tres…, os parecerá mentira…) os brindo una “perla” que sobre el tema de las condiciones laborales de este colectivo me encuentro ayer en la publicidad radiofónica. El anuncio de una academia para preparar oposiciones dice algo así:

    “Elige un trabajo “cómodo y bien remunerado”: 30.000 euros al año y jornada intensiva. Te preparamos para opositar a la próxima oferta de plazas de maestro”. Sólo les faltó además hablar de los tres meses de vacaciones anuales…

    Algunas reflexiones por mi parte:

    -El “nicho de mercado” que han logrado los maestros de este país ya está suficientemente consolidado como para poder publicitarlo sin miedo. Es vergonzoso como la jornada intensiva ya forma parte de sus “derechos históricos”. ¿Donde quedan aquellos intentos de vendernos a los padres de que se trataba de una mejora educativa, no laboral?. Este colectivo de “tardoestudiantes” ya se ha quitado definitivamente la careta. Por lo menos, ahora son sinceros, por primera vez…

    – El sueldo de este colectivo, como se está comentando en los últimos días en los medios de comunicación, es alto, tanto si lo comparamos con la realidad social española como si lo hacemos, dentro de su sector de actividad, con el nivel medio europeo. Y estamos hablando de titulados medios, ni siquiera superiores.

    – Y las condiciones laborales son, como ellos mismos reconocen, “geniales”: cinco horas de jornada intensiva, 170 días laborales por año, más de tres meses de vacaciones…Nada que ver con la mayoría de trabajadores españoles. Por cierto: ¿donde se quedan esas 37.5 horas de trabajo, de las cuales 24 son de permanencia en los centros, y de estas, 18 de clase, que se supone que tiene estipuladas este colectivo?

    – Se entiende que para un “tardoestudiante”, de esos que han sido reflejados en el comentario de la entrada, la opción laboral es inmejorable: chavales de “nivel medio-bajo, con nota de corte de selectividad baja, que sólo pueden acceder a una “carrerita” fácil y corta, se encuentran con un “chollo” increible e inmerecido, fuera de la realidad social de este país.

    -Y frente a esto, la realidad social española, con titulados SUPERIORES con sueldo “mileurista” y condiciones laborales duras: ocho horas diarias de trabajo (o más…), un sólo mes de vacaciones…¿Cómo puede un país soportar estas diferencias de trato entre sus trabajadores?.

    En fin, todo muy triste y lamentable. Acabo con una nota de humor: a la vista de todo esto, ahora entiendo la reciente huelga de los controladores aéreos: seguramente exigían las mismas condiciones laborales de los maestros…

  7. 10 septiembre 2010 13:16

    Pues de mis dos semanas de vacaciones, el pasado mes de junio, ya ni me acuerdo.
    Una anécdota curiosa, al cominezo del pasado curso 2009/2010 una profesora de nuestro colegio le cometó a mi mujer, a la traidiconal, típica e inocente pregunta de “¿que tal? que se suele hacer a alguién que hace 3 meses que no ves: “¡Uff! fatal, se me han hecho cortísimas las vacaciones. Quieres hacer tantas cosas en ese tiempo y dan para tan poco …”.
    Claro, mi mujer, me comentaba, se quedó sin habla. A mi me hubiera pasado igual. Ante semejante dislate no hubiera sabido que contestar. Mas aún el año pasado que, por circunstancias, tuvimos que repartir nuestro mes de vacaciones a lo largo del año a razón de una semanita por aquí, otra por allá.
    Sé que me repito mucho — ya lo he colocado aquí antes — pero, es muy triste que una profesión de semejante responsabilidad social llegue a estar en manos de much@s individu@s — pero muchos — que han accedido a ella por sus garantías de fácil acceso y, ya si apruebas la oposición, vida cómoda.
    Y recalco lo de vida cómoda.
    Porque un maestro de secundaria o bachiller si puede encontrarse con clases difíciles, ya solo por la edad de sus alumn@s.
    Pero ¿un maestro de infantil o primaria? Qué presión tiene.
    Dudo que sepan lo que es trabajar bajo presión.
    Y — de nuevo, repitiéndome — cuando aluden a lo de “aguantar a tantos o cuantos niños” ese comentario, además de dejar patente su irresponsabilidad hacia sus obligaciones, libremente elegidas — que nadie les obligó a ser maestros — , muestra una absoluta falta de respeto por aquellos a quienes se deberían deber en cuerpo y alma.
    Ante esto alguno de estos puede volver a contestar con el ya cansino “… pues hay plazas de maestro, si te atreves, en lugar de criticar, hazte profesor y aprueba una oposición…”.
    A ver si os enteráis, que no, que los que escribimos aquí ya hemos elegido y nos hemos currado y seguímos currando nuestras responsabilidades, nuestro puesto y futuro.
    Que no nos da la gana ser maestros.
    Que a eso os habéis apuntado vosotros.
    Ahora, CUMPLID.
    Y no nos pidáis complicidad e intentéis manipular, que no se vosotros, pero los de aquí, no nos chupamos el dedo.

  8. Pedro permalink
    12 septiembre 2010 22:08

    Continuando con el tema del nivel de presión de los maestros que comenta Vicente, hace poco uno de ellos me justificaba la petición de jornada intensiva con el argumento de la “presión que sufren”. Por lo visto, está demostrado que es una de las profesiones con más bajas por depresión. Yo me pregunto, en línea con Vicente, ¿depresión por pasar el rato con unos niños de diez años?Pero si habría que pagar por eso…(Supongo que otra cosa es lidiar con adolescentes, pero no es el tema que nos ocupa).

    No señores maestros, presión significa asumir riesgos y responsabilidades, y aceptar lo que pueda pasar. Por ejemplo, yo lo conozco bien, presión es trabajar en una fábrica tomando decisiones de las que puede derivarse un accidente por el cual puedes dar con tus huesos en la cárcel. O diseñar un puente que puede caerse si te equivocas en algún cálculo y muere gente…

    Pero, ¿qué responsabilidad asumen estos maestros? Porque por supuesto tienen una gran responsabilidad, de ellos depende el futuro de la sociedad, pero ¿quién se la exige? ¿Quién evalúa el fracaso escolar de unos alumnos y tira del ovillo hacia atrás para ver quiénes fueron sus maestros, los que realmente fracasaron en inculcarles el interés por el estudio? Pero, al no existir evaluaciones efectivas y petición de responsabilidades por sus errores, la presión de la que hablan sencillamente no existe.

    De todas formas, asumamos que tienen mucha presión. Lo ideal es descomprimir con periodos prolongados de descanso, no juntar todas las clases seguidas, que aumentaría el nivel de presión. Por lo tanto, señores maestros, os propongo que exijáis, por un tema de salud laboral, la jornada partida. Nosotros los padres os apoyaremos en vuestra reivindicación.

    ¡Es por vosotros, por vuestra salud! ¡AL FACEBOOK!

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