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Preguntas antes de implantar la jornada escolar continua

23 septiembre 2010

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Hoy en día todo el mundo sabe que la jornada continua es una reivindicación laboral del profesorado y de sus sindicatos para mejorar las condiciones de trabajo de este colectivo.

En este documento el sindicato CC.OO. informa:

“CC OO tiene, entre sus reivindicaciones, la jornada continuada para todo el profesorado. Por este motivo hemos exigido a la Consejería de Educación una nueva normativa que regule la jornada escolar en los centros docentes de Educación Infantil y Primaria. Para ellos ha de abrirse un proceso negociador en el que participen los legítimos representantes del profesorado ya que la jornada es uno de los elementos fundamentales de las condiciones laborales…”

Las familias por supuesto, no tienen ningún inconveniente en que el profesorado mejore su horario laboral con el cambio de jornada, siempre y cuando esta mejora no afecte negativamente a la calidad de la educación de sus alumnos.

En relación con la implantación de la jornada continua en Cantabria, en un artículo publicado en Crónica de Cantabria podemos leer: 

La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (FAPA) de Cantabria ha pedido al sindicato CC.OO. que respete su opinión contraria al establecimiento de la jornada escolar “comprimida” (sólo de mañana) en la región.

Según explica en nota de prensa, comprende que su posición sobre la jornada escolar “no agrade a los sindicatos del profesorado que, como el resto de los trabajadores, quieren lograr mejoras laborales”, pero también reclama respeto hacia su defensa de una educación de calidad.

A su juicio, “la legítima aspiración” de los profesores a una jornada más reducida “no debe ir en detrimento de la educación de los menores”. Y en su opinión, hasta que no exista un estudio serio que exponga lo contrario, “la jornada escolar de mañana y tarde es la más adecuada para el interés pedagógico de los niños”.

Actualmente, no existe ningún estudio serio que recomiende la jornada escolar continua para el aprendizaje de los niños. En cambio, la CEAPA, las FAPAs y muchos expertos coinciden en que la jornada escolar partida es más adecuada para la educación de los menores.

En muchas comunidades autónomas, las familias pueden elegir la jornada escolar de sus hijos. No obstante, una vez implantada la jornada continua es imposible volver a la jornada partida, porque el cambio debe ser aprobado por el consejo escolar donde el profesorado tiene mayoría, y si la jornada continua mejora las condiciones laborales de los docentes, ¿cuántos de ellos votarán a favor de un horario que les obligaría a volver a trabajar por las tardes?

Por estas razones, las familias deberían plantear al profesorado una serie de preguntas y recibir respuestas satisfactorias, antes de decidir si quieren o no que se implante la jornada continua.

Según un artículo publicado en Cantabria Liberal:

Ramírez (secretario general de la Federación de Enseñanza de CC.OO. de Cantabria) ha apostado por la concentración de las clases en jornada de mañana, complementadas con actividades extraescolares y de educación no formal por las tardes, lo cual facilita que los alumnos sigan en los centros un número importante de horas. 

El objetivo principal de la escuela es el aprendizaje y la formación de los alumnos. Por tanto, si CC.OO. apuesta por la concentración de las clases en jornada de mañana, se supone que implantando la jornada continua, mejorará el aprendizaje y la educación de los alumnos, y consecuentemente sus resultados escolares:  ¿cuáles son las mejoras educativas y pedagógicas que acompañan la jornada continua y que no tiene la jornada partida? En otras palabras, ¿con qué medidas concretas se logrará que los resultados escolares de los alumnos mejoren?

Por otra parte, no es necesario cambiar el horario escolar para facilitar “que los alumnos sigan en los centros un número importante de horas”, y si la intención es simplemente ampliar el horario de apertura del centro, ¿por qué no se amplia con la jornada partida?

Pero además, este tipo de jornada, a su juicio, impulsa la apertura de los centros a la comunidad y supone un nuevo yacimiento de empleo en el que administración, sindicatos y familias deberán ponerse de acuerdo para contribuir a la contratación de personal cualificado respetando los convenios.

Fomentar el empleo es una iniciativa interesante, pero no debemos perder de vista que el objetivo de las escuelas no es crear empleos, sino enseñar y formar a los niños en las mejores condiciones posibles, porque su futuro depende de su educación.  Por una parte, ¿quién contratará y pagará los sueldos de este personal cualificado que se hará cargo de las actividades extraescolares? Luego, ¿estarán subvencionadas estas actividades extraescolares para que todos los alumnos puedan tener acceso a ellas y en caso afirmativo, durante cuánto tiempo? Y si no están subvencionadas, ¿cuáles son las medidas previstas para garantizar que no se discriminará a los alumnos cuyos padres no tienen recursos suficientes para pagarlas? Además, ¿quién será el responsable de organizar estas actividades extraescolares?  En el caso de ser las AMPAs y éstas por la razón que sea no pueden organizarlas (por ejemplo, hay pocos padres disponibles) o simplemente que no haya AMPA en un centro, lo que ya ha ocurrido en algunos colegios como consecuencia del proceso de cambio de horario, ¿qué medidas están previstas para asegurar que las actividades extraescolares se organizarán en todos los casos? 

Como Ramírez, Marañón también ha defendido cambios de jornada y calendario. En este último aspecto, ha animado a “mirar” los países más avanzados de Europa, como Finlandia. En el caso de la jornada continua no hay que buscar ejemplos tan lejos, porque ya hay experiencias en España, como las que se van a exponer en la jornada del jueves.

Es cierto que algunos otros países en Europa tienen la jornada escolar continua, pero no podemos compararnos a ellos porque ni el clima, ni los horarios laborales, ni las costumbres sociales, ni la inversión en educación, ni la formación del profesorado son los mismos que en España.  Por ejemplo, según el informe Mc Kinsey:

En Finlandia, hay que estar entre el 10% de los mejores alumnos para solicitar la entrada en los estudios universitarios de Magisterio. Los requisitos para entrar son muy exigentes y las plazas, escasas. Así se garantiza el alto nivel de los futuros profesores y la competitividad por dedicarse a ello, lo cual da un alto prestigio a la profesión docente, que está pagada al mismo nivel que otras profesiones liberales en su salario inicial.

En Educación no hay recetas mágicas y lo que puede funcionar muy bien en un país, no tiene por qué funcionar en otro. En Finlandia por ejemplo, los alumnos tienen la jornada continua y obtuvieron los mejores resultados en el último informe PISA. Pero en Andalucía, los alumnos también tienen la jornada continua, y sin embargo los alumnos andaluces obtuvieron los peores resultados de todas las comunidades autónomas que se presentaron a dicha  evaluación.

Así, se conocerán los resultados obtenidos en Albacete, donde se ha implantado la jornada continua de 9.00 a 14.00 horas, pero los centros permanecen abiertos de 8.00 a 18.00 horas, una experiencia que comenzó en el Ayuntamiento de Albacete y ahora está extendida “prácticamente a toda” la provincia. La concejala de Educación de dicho municipio y un representante de CC.OO. serán los encargados de comentar la experiencia.

Resulta que la FAPA Albacete, “al igual que las demás Federaciones del estado español y la Confederación Española de APAS (CEAPA), recomiendan la jornada escolar partida, de mañana y tarde, porque la consideran mucho más adecuada desde el punto de vista social y educativo”. 

En otras comunidades autónomas, el cambio de horario genera cada año graves enfrentamientos en muchas comunidades educativa, principalmente porque el profesorado en este proceso es a la vez parte interesada y juez: parte interesada porque tiene un interés personal en conseguir que se implante la jornada continua, y juez porque controla todo el proceso: la información que se facilita a las familias,  la reunión informativa y el debate, las votaciones y el recuento de votos…  ¿Qué medidas se han tomado en Cantabria para prevenir el conflicto de interés del profesorado en el proceso de cambio de jornada escolar? Es decir,  ¿cómo se asegura en Cantabria que el proceso es democrático y que se implantará el horario que mejor se ajuste a las necesidades educativas de los alumnos?

Finalmente, si nadie puede demostrar que el cambio de horario puede mejorar el aprendizaje y la educación de los alumnos, ¿para qué implantar la jornada continua?

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Información relacionada:

“En el próximo curso escolar 2011/2012, los colegios de Cantabria de Educación Infantil y Primaria podrán tener jornada continua, siempre y cuando el proyecto que presenten sea aprobado por la Consejería de Educación y cuente con el respaldo del 70 % de los padres de alumnos …

Pero esta nueva norma no está exenta de polémica. Mientras los sindicatos aplauden que por fin se haya aprobado una de sus solicitudes más demandadas, la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) se opone y la Consejería de Educación no tiene claro que sea una buena alternativa…”

(…) FAPA Cantabria cree que Ramírez debería aprender de su antecesor en el cargo, “trabajar por unas buenas relaciones entre los distintos sectores de la comunidad educativa, y dejar de enfrentar a familias, docentes y monitores de actividades extraescolares, como hizo el curso pasado en algunos de los centros educativos en los que intervino”. A pesar de las “desafortunadas” declaraciones del sindicalista, FAPA Cantabria desea que “el diálogo y la colaboración sean el fundamento de sus relaciones con los sindicatos del profesorado”.

“La crisis económica también está afectando a las actividades extraescolares de los centros educativos que, en algunos casos, han visto reducida hasta en un 50% la afluencia de niños. El descenso no es uniforme ni se da en todos los colegios, pero todas las empresas encargadas de la gestión y organización de estas prácticas ya han advertido una reducción que es muy superior en determinadas zonas y colectivos…”

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One Comment leave one →
  1. Angeles permalink
    24 septiembre 2010 15:47

    Los únicos que pueden conciliar la vida familiar y laboral con la jornada continua son los docentes. Los demás padres seguimos haciendo el mismo horario laboral y si ya tenemos problemas para conciliar con la jornada partida, resulta imposible conciliar con los niños saliendo todavía más pronto. El horario continuo no mejora la educación de los chavales y dificulta la conciliación familiar y laboral, en estas condiciones es mejor quedarnos con la jornada partida que funciona muy bien.

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